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Las pensiones. Cómo están formadas realmente


Hoy queremos hablar sobre las pensiones, tema que está causando mucha controversia en España este año. Es una realidad que cada vez son más los españoles que se preocupan por ello, no sabiendo que pasará en los años venideros, y además el gobierno español no aclara, o por lo menos no convence, si estarán a salvo las pensiones futuras de los actuales contribuyentes.

Más que expresar una simple opinión sobre estas, nos gustaría explicar qué tendríamos que hacer o cuánto dinero o tiempo habría que cotizar para recibir la pensión en un futuro; y además, comparar nuestro sistema de pensiones con el de los países de nuestro entorno.

Actualmente, España tiene casi 9 millones de personas que se encuentran cobrando una pensión. La cuantía de estas rentas va desde 600 (menos en algunos casos) hasta 2.580€. Un buen dato para irse situando y ver realmente el dinero del que dispondremos en el futuro, es que el 60% del total de pensionistas está por debajo de 1.000 €.

Para poder jubilarnos en España y poder tener acceso a una pensión de jubilación tenemos que completar cuatro pilares fundamentales:

  1. Estar afiliado a la Seguridad Social en cualquier régimen descrito en esta, incluyéndose los trabajadores autónomos.
  2. Edad mínima de jubilación. Previamente a la reforma, la edad de jubilación para poder obtener la pensión era de 65 años. Esta reforma dice que se empezará a retrasar paulatinamente la edad a razón de un mes por año, llegando así hasta las 67 primaveras de cada persona en el año 2027.
  3. Tener un periodo mínimo de 15 años cotizados. Del total de los años que estés afiliado a la Seguridad Social, al menos 15 de años debes de haber estado trabajando.
  4. Cumplir "el hecho causante". Este hecho puede ser: a) el día del cese de la actividad laboral, b) el día de la presentación de la solicitud en situaciones de alta y c) el día de la presentación de la solicitud en situaciones de no alta.

Las comparaciones, en casi todos los casos, no son del todo buenas (digamos odiosas), pero si es verdad que es buen punto de partida para ajustarse a una realidad alcanzable y así ver si debemos de plantearnos algún cambio estructural del sistema. Por ejemplo, comparando el porcentaje del PIB que se destina al pago de las pensiones, podemos ver que en España es del 11,8% mientras que la media Europea se encuentra en el 11,3%.

Por otro lado, la tasa de reemplazo española es una de las más altas entre los países que componen la OCDE. El significado de esta tasa es la diferencia entre el último salario percibido como trabajador y el primer pago de la pensión de la jubilación. La media de todos los componentes de la OCDE está entorno al 55% mientras que en España asciende al 82%.

Otro punto, el cual no puede pasar desapercibido, es la esperanza de vida. Como es de esperar, España está situado en los puestos más altos, a diferencia de que este índice es positivo para la sociedad española pero no para la economía del país. La esperanza de vida en España está en auge y ya supera la media de la OCDE. Por lo tanto, el Ministerio de Empleo y Seguridad Social tendrá un gasto mayor por persona jubilada según vayan pasando los años.

Después de comentar algunos puntos de nuestro sistema actual de pensiones, podemos decir que España posee uno de los sistemas más onerosos entre todos los miembros de la OCDE y Unión Europea y, a la misma vez, uno de los más ruinosos e inadaptados a la economía actual. Por lo tanto, el gobierno español debería plantearse importantes cambios estructurales en el sistema de pensiones para así hacerlas viables en un futuro próximo.

Para asegurarnos una tranquila y mejor jubilación, deberíamos plantearnos otras posibles formas de retribución. Los planes de pensiones y fondos de inversión son una buena solución para incrementar nuestra pensión. En los países de nuestro entorno comunitario europeo, desde hace años, aportan una gran suma a cualquiera de estos dos sistemas de previsión.

Las principales diferencias que debemos de saber entre los planes de pensiones y fondos de inversión son tres: riesgo, rentabilidad y fiscalidad. Los planes de pensiones, normalmente productos de renta fija, se caracterizan por una menor rentabilidad y, a su vez, menor riesgo. Por otra parte, los fondos de inversión, normalmente renta variable, se caracterizan (al contrario que los anteriores) por una mayor rentabilidad y riesgo.

Sobre la fiscalidad, las aportaciones a los planes de pensiones se recuden de la base imponible del IRPF y tributan como rendimientos del trabajo mientras los fondos de inversión tributan como rendimiento del capital. Cabe mencionar que hay muchas diferentes propuestas en cada uno de ellos dependiendo del apetito del ahorrador/inversor.