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Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones


No deben existir muchos procesos de selección o entrevistas de trabajo en las que no se formule la clásica pregunta: "Y usted, ¿qué experiencia tiene?". Y la respuesta, es curioso, pero no se hace esperar: cursos de formación, estudios y programas de reciclaje, postgrados, becas y periodos de trabajo en lugares semejantes, etc. Pero nunca nos vienen a la memoria las equivocaciones que hemos tenido en ese campo sobre el que nos preguntan.

Obviamente, nadie en su sano juicio buscaría un puesto de trabajo tirándose piedras contra su propio tejado mencionando sus errores pasados; sentido común ante todo. Pero no es menos cierto que, como dijo en su día Oscar Wilde, "la experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones".

Hace poco que un fedatario público del levante español ha sido demandado por la responsabilidad contractual que se imputa respecto de la información de una donación de padres a hijos. La controversia se ha encontrado en la fecha en que se entiende realizada la donación, si en la fecha de otorgamiento de la escritura o en la fecha de transferencia bancaria del dinero donado por los padres a su hijo. En segunda instancia, la Audiencia Provincial de Castellón ha declarado responsable al notario, que debe indemnizar al demandante.

No se pretende, ni de lejos, empañar el buen nombre de los fedatarios públicos en el ejercicio de su profesión; tampoco se busca provocar desconfianza entre los otorgantes de escrituras, que en adelante duden siempre "vaya a ser que el notario se ha equivocado en lo que me ha dicho". Que no cunda el pánico, que tan sólo hemos constatado cómo cualquiera, también un notario, se puede equivocar; y al mismo tiempo, vemos cómo nuestro Derecho contempla la exigencia de responsabilidad para quien se equivoca en casos como el recordado aquí.

Si surge un problema, se busca una solución; si se ocasiona un daño o perjuicio, se restituye. Pero lamentarse es estéril. Por eso anima ver que, además de poner remedio, la experiencia nos puede ser muy útil para no volver a repetir nuestras equivocaciones. Así es más fácil convivir, trabajar, etc. Y es todo un programa de formación en la prestigiosa y gratuita escuela de negocios que es "La Vida Misma".

I. Sánchez