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El juego de las sillas


Tampoco me considero excesivamente mayor y de hecho aún no peino canas, pero recuerdo aquel juego de cumpleaños en el que todos los amigos nos movíamos al ritmo de la música alrededor de un grupo de sillas formando un círculo; y al interrumpirse la música nos lanzábamos sobre la silla mas próxima; cada interrupción musical suponía quitar una silla del círculo y ganaba el juego el que nunca perdía un asiento.

Con el margen de confianza que exigen los medios de comunicación, el diario El Mundo publicó hace unos meses una noticia relativa al coste de las Diputaciones en nuestro país. En dicha noticia se cifraba en 6.400 millones de euros el gasto que supone para España la existencia y mantenimiento de estas instituciones.

Otro medio cifrará en otro importe ese gasto, pero, dejando a un lado la subjetividad del medio elegido como fuente de información (inevitable en un mundo global como este), lo que parece innegable es que España necesita el atrevimiento de un reforma de la Administración Pública.

Tenemos hasta cuadruplicados los órganos gestores y de gobierno en muchos municipios de nuestro país. Delegaciones de la Administración Estatal, de las Consejerías de los Gobiernos Autonómicos, Diputaciones y Ayuntamientos. Y ¿quién no ha ido a presentar un escrito ante una de estas Administraciones y ha obtenido la respuesta de "nosotros no somos competentes para eso"?

Pero claro, esta reforma es el juego de las sillas. A ver quién es el valiente que, mientras Ayuntamientos, Diputaciones, CC.AA. y el Estado se mueven al ritmo de la música que les embriaga (esas envidiables condiciones laborales de los empleados públicos), interrumpe y quita una silla del lugar donde se concentran.

Olvidé decir antes que si juegan x personas y hay x-1 sillas, es innegable que uno de los jugadores se cae al suelo por falta de sitio que le sostenga.